Foto: Biblioteca Nacional / Griegc.com

El hundimiento del buque “Ciudad de Barcelona”

Mariano, como muchos otros jóvenes de la época republicana, se encuentra sumergido en una vorágine de acontecimientos que cambiarán el rumbo de la historia de España. De entre esos momentos destacamos el hundimiento del buque “Ciudad de Barcelona”por el submarino “General Sanjurjo”, sucedido en aguas catalanas en 1937.

Ataque nacional a un buque republicano

Durante la Guerra Civil Española se perpetraron muchas barbaries: por primera vez, los civiles eran objetivo de los bombarderos, no existía delimitación del campo de batalla. España se convirtió en el preludio de unas nuevas prácticas de guerra que se extenderían pocos años después por toda Europa.

La nave “Ciudad de Barcelona”era una embarcación lujosa cuyo exterior se asemejaba a un trasatlántico de dimensiones reducidas. Pertenecía a la Compañía Transmediterránea, que formaba parte de la flota republicana. El 30 mayo de 1937, durante uno de sus viajes de Marsella a Valencia, fue divisado por el potente y veloz submarino “General Sanjurjo”, cedido por el gobierno italiano a las fuerzas nacionales, a la altura del Cap de Creus. Según los diarios de la época, la tripulación tenía conocimiento de que eran seguidos por el submarino pero, aunque informaron de sus sospechas, decidieron continuar el viaje escoltados por un hidroavión.

El submarino siguió al buque hasta encontrar el momento perfecto para iniciar el ataque. A las seis de la tarde, cuando se hallaban frente a la costa de Lloret de Mar, el “General Sanjurjo”lanzó un primer torpedo que falló su objetivo y se detuvo en la playa sin llegar a explosionar.

Foto: Archivo Municipal de Lloret de Mar / Griegc.com

El capitán del “Ciudad de Barcelona”intentó acercarse a la costa para salvar a la tripulación y los pasajeros, pero cuando solo faltaban cuatrocientos metros para llegar a la playa un segundo torpedo colisionó con la nave. En tan solo dos minutos el “Ciudad de Barcelona” se hundió en el mar provocando un remolino de agua que absorbió a muchos de los navegantes que reunieron el valor para arrojarse por la borda.

El personal marítimo, al ver el accidente, inició el rescate de los supervivientes, pero debido a la velocidad del hundimiento no pudieron actuar con la premura que la ocasión merecía. En el “Ciudad de Barcelona”navegaban 312 personas, fallecieron más de 80 y varias decenas resultaron heridas. El hidroavión que les escoltaba siguió al submarino e inició un ataque sin consecuencias. Más tarde, regresó para ayudar en las tareas de salvamento de los supervivientes del “Ciudad de Barcelona”.

Este acontecimiento relatado en “El Hijo del doctor” y ocurrido un caluroso domingo de mayo bajo la petrificada mirada de los bañistas, será solo uno de los cientos ocurridos en los distintos lugares de España. La crueldad de ambos bandos junto con el apoyo internacional sentó las bases de una nueva estrategia de guerra donde el objetivo dejaba de ser únicamente militar.

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Imagen destacada:Biblioteca Nacional / Griegc.com

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