Ildefonso García-Serena Profeta futuro

El mejor profeta del futuro es el pasado

En 2013, Ildefonso García-Serena publicaba esta inspiradora columna en La Vanguardia. En ella, ponía como ejemplo de innovación a la industria alimentaria y gastronómica, que basa su éxito en la tradición:

Cuando se diagnostica la necesidad de grandes cambios para nutrir masivamente el empleo de un país, hay que mirar hacia delante buscando nuevos modelos de negocio. Cierto. Pero tal vez nos conviene al mismo tiempo echar la vista atrás, siguiendo las lúcidas palabras de Lord Byron: “El mejor profeta del futuro es el pasado”. No todo lo nuevo nace en el presente. Y por supuesto, no necesariamente en internet. Las tradiciones, las costumbres y los legados son también el origen de muchas oportunidades. Claro que eso también requiere un esfuerzo creativo, siempre ineludible, tanto para lo nuevo-nuevo como para lo viejo-nuevo.

Hay muchos ejemplos de industrias altamente creadoras que enlazan con el pasado y su cultura. Una de ellas, la mas importante, es la de alimentación y bebidas. Esta industria en España es innovadora y creativa como pocas, además de grande. Es, de hecho, la primera industria del país, empleando a casi medio millón de personas, distribuidas en 30.000 sociedades. Pero el 96,2% de ellas son pequeñas y medianas empresas (pymes), por lo que el conjunto de esta industria se ha convertido en un gigante casi desconocido. Su contribución al producto interior bruto (PIB), el 7,6%, está ligeramente por debajo del turismo y supera ya a la automoción, todavía en horas bajas.

Centenares de empresas alimentarias exportan más de 22.000 millones de euros, ayudando a nivelar la balanza comercial española. Y crecen rivalizando en los mercados con tecnología rabiosamente puntera. La venta y la implantación industrial en los cinco continentes son la gran oportunidad para las medianas y pequeñas empresas de alimentación, por lo que, obviamente, necesitarían concentrarse.

El lema que propongo a los fabricantes locales es: de la tradición a la artesanía; de la artesanía a la industria, y de la industria, al mundo. Den los tres saltos rápidamente y háganlo sin complejos.

En el Encuentro anual de alimentación y bebidas del Iese de este año hemos presentado un vademécum o prontuario con los datos-guía de los mercados de la alimentación en el mundo, pensado para ayudar a los fabricantes a internacionalizarse. Por un montón de buenas razones, nuestra marca alimentaria y gastronómica funciona muy bien, como pocas otras marcas-país lo hacen.

No siempre fue así, de manera que hay que aprovechar la oportunidad. Nada es casual. Mi amigo japonés Kanji-san me envía desde Tokio un correo entre entusiasta y celoso: “Enhorabuena, de los diez primeros cocineros del mundo, tres son españoles, comenzando por el número uno, Roca”. Su fino instinto oriental le dice que detrás de esto hay un formidable valor económico y estratégico para todos nosotros. En esta lluvia de estrellas Michelin hay mucho empeño individual y colectivo que viene de atrás.

El origen del éxito

Veo que, entre las ferias mundiales del sector, nuestra Alimentaria es la segunda y que pronto será la primera; que cada vez más hay palabras como paella, jamón, tapas y pa amb tomàquet que no necesitan traducirse. Que nuestra variedad de vinos, procedente de la mayor superficie cultivada del planeta (¡esto se conoce poco!) tiene acreditada una reputación calidad-precio excelente. Y no es solo una bonita anécdota el hecho de que una pequeña empresa piscícola del Pirineo catalán produzca auténtico caviar de esturión para venderlo… en Rusia. Tampoco lo es que nos visiten cada año sesenta millones de extranjeros… ¿y alguien cree todavía que vienen solamente a tomar el sol?

La de alimentación y bebidas es un ejemplo de industria creadora que enlaza con el pasado y su cultura

Todo está conectado y tiene el mismo origen: hacer bien las cosas que sabemos hacer. Hay que seguir buscando paradigmas, como este de la alimentación.

Tal vez muy cerca de usted hay una buena idea para hacerla funcionar. En casi todos los sectores hay buenas historias. Tenemos muchas fuentes de inspiración donde encontrarlas. Porque la tradición, el pasado y la cultura son lo más moderno que tenemos.

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