Ingenio Mercedes

Ingenio Mercedes, la infancia de El Hijo del doctor

Las calurosas tardes en las plantaciones del Ingenio Mercedes fueron el patio de recreo de El Hijo del doctor. Este Ingenio fue la fábrica de azúcar más grande y antigua de Argentina y se encontraba en Tucumán. En su mejor época, la explotación daba empleo a más de dos mil trabajadores que se dedicaban a la zafra y producción de azúcar y aguardiente.

La historia del Ingenio Mercedes

En 1868 surge el Ingenio Mercedes en Tucumán, situada a las afueras de Lules, cerca de la capital, San Miguel. A diferencia de otras fábricas de la región, ésta contaba con modernas máquinas de vapor que transportaban en ferrocarril.

El Ingenio se construyó en el centro de una gran extensión de cañaverales y estaba formado por el complejo agroindustrial, una colonia de viviendas, donde se encontraba la mansión de los propietarios, y un parque diseñado por el francés Carlos Thays. Los trabajadores disponían también de servicios para sus familias y el Ingenio se asemejaba a un pueblo ya que disponía de casas, huertos, escuelas, capilla, un economato, un hospital e incluso un parque de bomberos y un campo de fútbol. Estos detalles evocaban una mezcla entre la colonia textil catalana del siglo XIX y la estancia argentina.

Fue con la llegada del ferrocarril en 1876 cuando el Ingenio comenzó a utilizar maquinarias más modernas que ya no necesitaban vapor para funcionar. Durante la última década de 1800 el Ingenio producía un millón y medio de quilos de azúcar y cuatrocientos mil litros de aguardiente.

Los cambios fueron notables a partir de principios del siglo XX, momento en que el Ingenio pasó a convertirse en Sociedad Anónima. Durante esa época se incrementaron las tierras y los ramales de vías férreas para transportar las cañas y el azúcar del Ingenio a los clientes.

Los trabajadores vivían en el complejo todo el año y los niños recorrían las plantaciones siguiendo las carretas repletas de cañas o se adentraban en los huertos de naranjos despreocupadamente. Durante su infancia en el Ingenio, Leo, El Hijo del doctor, pasaba junto con los otros niños las calurosas tardes pelando las mejores cañas de la plantación, volviéndose así, un gran aficionado a la caña y al dulce de leche.

Después de la crisis de 1965, debido a la sobreproducción de azúcar y las sucesivas huelgas de trabajadores, el Ingenio cerró las puertas definitivamente. Alrededor de dos mil trabajadores perdieron el empleo, lo que causó una gran crisis social y muchas migraciones a las grandes ciudades.

 

Imagen destacada: lagaceta.com.ar

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